Dos días atrás, reseñando el nuevo de Panda Bear y recordando, volví a reafirmarme: “Person Pitch” había sido para mí mucho más importante que todo el resto de la discografía de Animal Collective, juntos y por separado. Nunca he querido entrar en el debate acerca de si estuvieron en su tiempo sobrevalorados o no, en parte porque hubo momentos en que realmente los percibí como exploradores intrépidos. Uno de ellos fue el asalto salvaje a nuestros sentidos en su actuación en el Primavera Sound 2008, apuntando a un camino fascinante que después no entendí muy bien las causas de su extinción. Desde entonces tanto Noah Lennox como Dave Portner (Avey Tare) han estado dando tumbos discográficos.
Este último también tiene disco nuevo y, al igual que su ex-compañero, parece decidido a tirar de la esencia melódica del pasado para recuperar sensaciones perdidas. A su manera, utilizando solo parte de la electrónica afín al colectivo -la de detalles y ruiditos más que la musculada-, que compagina con lo hipnótico y lo acústico. Pese a que algunas piezas son muy identificables con AC -la andanada alucinada de “Chilly Blue”-, gozan del hipnotismo nebuloso -muy bueno tanto el despertar con “What´s The Goodside?” como “Remember Mayan”- y recuperan los paseos pseudohippies -las partículas hindúes de “Saturdays (Again)” y su reverberación, al igual que la de “Our Little Chapter”, tienen el eco de Devendra Banhart-, el conjunto del álbum destila una frescura bien asentada sobre pilares sólidos. Aunque siempre se confundan con lo líquido y lo gaseoso.