Donde dije digo, digo…
Impresionaban los mimbres de power pop de “Guppy”, el disco anterior de Charly Bliss, pero se dejó caer por aquí la poca capacidad retentiva de los estribillos. Faltaba ese punto mágico cuando todo liga y amaneces canturreando de por vida una canción.
El problema parece solucionado -¡y de qué manera!- en “Young Enough” (Barsuk 2019). Con solo entrar “Blown To Bits”, por encima de la voz aniñada de Eva Hendricks y del teclado imponente, se presiente que esta vez han olido sangre pop de primera y van a morder. No ha llegado la canción aún a los dos minutos y quien la escucha ya está botando desenfrenado. Estribillos entre el éxtasis y la gelatina (“Capacity”) se persiguen unos a otros en el festín, no importa el disfraz. Puede ser un traje inocuo de matriz rock (“Young Enough”) cercano a los nuevos Paramore (“Hard To Believe”), uno decorado con el fuzz de Ash (la veloz “Under You”) o con la firmeza urgente de unos Chvurches sin tantos sintes (“Bleach”), el caso es que siempre acabas atrapado en la euforia de sus cuatro acordes.
Y si a veces nos sentimos coartados porque nos gustan canciones cercanas al bubblegum, olvidemos prejuicios. Nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan liberarse más de lo que pensamos. El verano 19 ya está aquí. Por fin.

Diego.