El pop le debe mucho a Mark Ronson. Cuando escuchamos su nuevo trabajo desde la perspectiva del 2019, podemos llegar a reducirlo a música mainstream con cierta credibilidad. Un sonido inteligente con buen acabado, eficaz y espectacular en las radiofórmulas, aunque archiconocido. Lo que a veces no decimos es que fue él mismo quien lo redefinió así en 2006, rompiendo moldes con “Back To Black” de Amy Winehouse, y que lo que hoy parece obvio fue entonces no solo innovador, sino que supuso una nueva forma de trabajar el sonido del ritmo -esa sequedad brutal redoblando el impacto- para vestir con cierto linaje soul a voces femeninas. Seamos sinceros, hay que ser de una pasta especial para aceptar encargos tanto de Lily Allen como de Queens Of The Stone Age sin perder credibilidad en el empeño.
El objetivo de “Late Night Feelings” (Sony 2019) es profundizar en las emociones musicales de la noche a través de un elenco amplio de voces femeninas. Nada de dance radical, R&B agresivo ni hip hop (todo lo más Alica Keys en el tema “Truth”). Pero por encima del conservadurismo estilístico se palpa la clase: en las gargantas de las elegidas y en el modo que los arreglos las protegen; en el tono elegante del discurso; en la sensación de tristeza que subyace bajo el cliché de pasarlo bien; y en la sabia adaptación de tonadas conocidas a textos y tratamientos nuevos. Sin escatimar en gastos, que para eso uno es famoso y tiene sus contactos.
Así en “Find U Again” la protagonista es Camila Cabello aunque en el background asoma la coautoría de Kevin Parker. Más o menos lo mismo sucede con “Nothing Breaks Like A Heart” (Miley Cyrus y Jamie XX). El meollo del álbum corre a cargo de YEBBA mientras Lykke Li se sitúa en los extremos, con el epílogo mágico de Ilsey al final recuperando la melodía del inicio. Son temas que cabalgan entre la nueva acepción disco del nuevo milenio y las premisas marcadas por la grabación de Winehouse (o, detallitos puntuales como los de “When U Went Away”, presentes incluso en arreglos lejanos tipo los de “Unfinished Sympathy”). Para la órbita alternativa, el gancho estaría en “True Blue” con Angel Olsen, solemne y a la par rezumando plenitud.
Resumiendo, un disco estival con un punto de desazón camuflada en su aparente hedonismo. On and on. And on.