No solo las nuevas ideas tienen mérito. También lo tienen quienes consiguen llevarlas al terreno popular, reblandeciendo las aristas hasta hacerlas aptas a todos los públicos. Para conseguirlo no obstante deben tener la habilidad de componer grandes melodías pop.
De esto anda sobrada Harriette Pilbeam, australiana originaria de Brisbane operando como Hatchie, con canciones de pop clásicas vestidas con trajes synth, 4 AD, shoegaze y dream pop. Tras un single y un EP ahora se pone de largo con “Keepsake” (Double Double Whammy 2019), un artefacto que mezcla astutamente lo mainstream con lo indie sin malherir a nadie. Gracias a la producción cristalina de John Castle -responsable de nuevas estrellas oceánicas como Dean Lewis o incipientes como Angie McMahon-, la ausencia de un objetivo sonoro de envergadura -sí, a veces huele a Cranberries- pasa desapercibida ante la brillantez sonora del resultado, con muchos guiños a nuestros popes intocables. Al final de “Not That Kind” asoman acordes de “Born To Run”.El pulso entre The Cure y New Order de “Obsessed” atrapa, así como el buen olfato pop de “Secret”. En “Stay With Me” -grandísimo single- el referente parece escandinavo -pulso The Radio Dept para ensoñación vocal a lo Abba- y no faltan tonadas funcionales como las de “Without A Blush” -otro buen single- o “Kiss The Stars”.
Mestizaje atinado pese a lo epidérmico. Al fin y al cabo tampoco se trata de pasarnos la vida hundidos en la barrica -a menudo fangosa- de lo trascendente. Y los australianos siempre han procurado pasarlo -y hacernos pasarlo- bien. Sobre todo en verano. To feel good.