El estilo que maneja Robert Alfons desde Trust me trae a la memoria sonidos que se remontan cuatro décadas atrás, allá por 1980. Cuando Joy Division subían y nos dejó de pronto Ian Curtis mientras a las pocas semanas se publicaba el álbum “Vienna” de Ultravox. La entrada amenazadora de “Colossal”, la canción que abre “The Destroyer-1” (House Arrest 2019) de TR/ST con regreso de Maya Postepski entre bastidores, provoca recuerdos a la vez que enlaza con ritmos del entonces futuro.
No propone de hecho nada nuevo, o al menos nada que no estuviese ya presente en aquel “TRST” (2012). Technológicamente melancólico a través de melodías instantáneas, incita a lanzarse a cualquier pista de baile de linea fría apta para Alaska antes de que escuchase a Pet Shop Boys. “Gone”, “Ubleached”, “Bicep” -la más antigua- y “Grouch” -seguidas- tienen un engranaje de pop de primera, marcando el sabor del álbum. Y aunque a veces se escapan del algodón para rascar hierro -como en “Poorly Coward”-, en seguida retornan con una “Control Me” de épica de esmalte tan negro brillante como el de las uñas de un fan de entonces.
A destacar también la presencia de Lars Stalfors -productor de Cold War Kids, The Mars Volta, HEALTH, Matt & Kim y Foster The People entre otros-, puliendo el acabado de estas nueves primeras canciones -de un lote que tendrá segunda parte- muy útiles cuando se precisa una pausa para echar un ligero vistazo atrás sin salirse de la senda del futuro.