La música de J. J. Cale respondía fehacientemente al mensaje que él quería transmitir. Un remanso de paz rural provinciana norteamericana acorde con su manera de ver la vida. Country y sobre todo blues fundidos con sencillez electroacústica demoledora. Cierto, solo tenía un registro, pero era como la piedra filosofal resumiendo a través de cuatro pinceladas sencillas la fusión idílica de los dos estilos.
J. J. grababa cada vez que le apetecía, y quedaron en el cajón muchas composiciones seguramente eclipsadas por otras más sugerentes -que no mejores- en el momento de decidir su publicación. De hecho “Stay Around” (Because 2019) recupera quince tan recomendables como cualquier otro ramillete de su discografía en vida. Suenan igual de eternas -sobre todo la primera media docena, entre las que yo destacaría el tono obsesivo de “Winter Snow”- pues, escuchándolas, deja de importar si el cuerpo de Cale se ha apagado. Es él, sigue siendo él, suena tan adormilado y vivo como el primer día, y todos sabemos que se harían querer con la misma calidez de haberse publicado hace veinte años o dentro de otros veinte. Cuando la marca de la casa supera a la futilidad del tiempo. Ni tributo ni reencarnación. Mientras alguien esté escuchando una canción suya, envuelto en esa neblina sonora hipnótica cuyo secreto solo conocen los bluesmen auténticos, J.J. seguirá vivo, baje Moisés con las tablas de la ley de blues y country o pise el hombre algún día el sol.