De momento, lo más vibrante que me ha sucedido este año en música ha sido durante la actuación de The Comet is Coming en Primavera Sound, cuando me vi envuelto en el torbellino de la nueva carpa por una estampida sonora masiva que contagió a todos los asistentes y los obligó a bailar. Como si parte de ellos estuviesen en estado de trance, abducidos por la vitalidad sonora.
Lo paradójico es que al principio “Trust In The Lifeforce Of The Deep Mystery” (Impulse! 2019) fue recibido como una costilla de Sons Of Kemet reflejando las inquietudes del saxofonista Shabaka Hutchings, vistas desde un prisma donde el apoyo de electrónica dura edifica un muro de sonido para que pueda ametrallar con sus soplidos frenéticos. El arranque de “Because The End Is Really The Beginning” además no parece que vaya a deparar aventuras más allá del jazz cósmico propuesto por Kamasi Washington. Todo empieza a cambiar no obstante cuando Shabaka se pone tórrido en “Birth Of Creation” hasta convertir el aire por momentos en irrespirable, para instantes después soltar la pieza clave del álbum -y una de las del año- de un modo arrollador buscando el éxtasis a través de la trepanación. Sube el volumen para sentir “Summon The Fire” y quizás puedas imaginar lo sucedido en aquella carpa; lo tóxico y lo brutal apoderándose de tu cuerpo.
El peso del ritmo de “Blood Of The Past”, manejado por el saxo soberano, llega a la cúspide cual gregario ciclista que deja en bandeja el recitado de Kate Tempest, para soltar una pieza trepidante más, “Super Zodiac”. Imposible no sucumbir al torrente, a veces cercano al magma. Y aunque los últimos cuatro temas bajen el pistón -me quedo con el crepitar suave de “Unity”-, en verdad, a día de hoy no hay nada, absolutamente NADA tan incendiario en el 2019 como este disco. Sigan el discurso de saxo de Hutchings e irán a parar a la marmita de Obelix.