Uno de los placeres a recomendar en cualquier viaje al subcontinente indio es permitirse el lujo de una merienda estilo inglés en un hotel colonial con solera. En el Amangalla -de la prestigiosa cadena Aman- en Galle, Sri Lanka, el té con scones es delicioso. Y no solo por el sabor resultante al fundirse la mantequilla con la mermelada, insuperable, sino por degustarlo en un marco único donde el presente y el pasado se confunden. ¡Qué manera tenían los británicos de disfrutar en sus colonias! Hoteles con encanto encontrarás por doquier en aquellas latitudes. En Calcuta, Madrás o Bombay -el colonialismo se ha difuminado en la nomenclatura: ahora se llaman Kolkata, Chennai y Mumbai respectivamente-, en el Oberoi Grand, Royal Meridien o en el Taj Mahal Palace (el buffet de curries del mediodía de este último era histórico). Puedo imaginar aquellos salones, aquel servicio y aquellos ágapes medio siglo atrás ribeteados por una banda local haciendo versiones de Dean Martin, Sinatra, Tony Bennett o, más coherente aún, Engelbert Humperdinck.
Precisamente a eso suena “Bismillah” (Panache 2019) de Peter Cat Recording Co., una agrupación de Delhi dispuesta a encajar esta herencia en el presente. Contrasta el homenaje a tiempos pretéritos y al lujo de unos privilegiados disfrutando de su exilio como funcionarios o nobles de la metrópoli -no vamos a entrar en lo ético de llevar una vida opulenta en un país inmerso en la miseria: solo intento retratar lo que se nos ha vendido como lujo en el trópico-, mientras al mismo tiempo se protesta, como toda banda indie que se precie,  por los desmanes del capitalismo. “Where The Money Flows”, con su lejanía sonora definiendo una época pretérita a la vez que introduce field recordings y electrónica -autotune, reverb-, es una obra maestra de ambientación. Le sigue otra maravillosa secuencia con los vientos tibios de “Floated By” sobre tapiz electrónico, una suerte de tropicalia hindú -sí, subyace la vainilla de Vampire Weekend- que roza el dream pop crepuscular en “Vishnu <3” y “Heera” -la última con ramalazo de teclado rancio- y se acerca a aquella pista de baile disco con bola de espejos en “Memory Box”. Sin olvidar la dulce cadencia de “I´m This” con la voz de Suryakant Sawhney en horas altas. O el epílogo nivel Paddy McAloon de “Shit I´m Dreaming”.
La gran proeza del álbum es su perfecta adaptación a los sonidos actuales preservando la idiosincrasia retro sin devenir kitsch. De hecho Peter Cat Recording Co. es lo mejor que le podía pasar a la música ahora. Reestructurar el futuro viajando al pasado para entender el presente a través de la evocación. Lo que fue y lo que podría en el futuro ser.