Nunca me han entusiasmado, así en general, los franceses dedicados a la música para clubs de los últimos 25 años. Quizás porque me quedé estancado en el diseño del house negro original y no acepté la incorporación de teclados rígidos europeos, hasta el punto de preferir a quienes les rendían homenaje al otro lado del canal en clave ochentera -Stuart Price con Les Rythmes Digitales- que a Daft Punk o herederos escorados al pop como Phoenix.
Este disco de Cassius sin embargo, debido a las desgraciadas coincidencias del destino, me ha cambiado el marco mental. Porque uno no puede procesar un álbum como “Dreems” (Caroline 2019) que se publica a la par que el de sus producidos Hot Chip -21 de junio- dos días después de fallecer -19 de junio- su principal valedor Philippe Zdar, al caerse de la ventana de su apartamento parisino a los 52 años. Produce una sensación extraña escuchar ritmos como los de “Fame”, “Rock Non Stop” o “Calliope”, machacones, positivos, creados para alegrar la vida de la gente, y pensar que el cadáver de su artífice casi aún no se ha enfriado cuando están viendo la luz pública.
Intentando centrarnos en la música, obviamente recalaremos en ciertas colaboraciones destacables -John Gourley de Portugal. The man en “Nothing About You”, Mike D de Beastie Boys en “Cause Oui!”- y en la única pieza refrescantemente distinta del álbum, “Dreams”, cuya brisa airea los surcos y despeja lo tórrido (un poco en esta clave también está “W18”, la siguiente, con su fragancia festiva soul). DEP Zdar.