Si a los espíritus musicales libres se les concede tiempo, a la larga acaban correspondiendo con alguna obra de peso. Erin Birgy, con cinco trabajos en su espalda, parece por fin preparada para ser consumida masivamente. “Dolphine” (Paradise Of Bachelors 2019) llega incluso más centrado que el anterior.
Lo mejor del disco es la sensación de que sus elementos trasgresores han sido domesticados pero siguen siendo tan o más trasgresores . Con los repetidores James Krivchenia y Meg Duffy más otras colaboraciones -como la vocal de Nick Hakim-, confecciona un sonido que mezcla el jazz suave vecino de la tropicalia -en “For The Old World” o en “Shadows Break”- con el intimismo folk -a veces rayando lo ancestral como The Incredible String Band- siempre desde un ambiente recatado repleto de detalles imaginativos y en evolución continua. Puede entrar etérea y boreal en “I Hear You Listening (To The Bug On My Wall)” para hacer zozobrar la quietud con un par de acordes tipo Led Zeppelin o con una guitarra afilada marca Duffy (“Diary Of A Rose”). Volverse amaneradamente femenina en “Left Door”. Agigantar un tema acústico como “Waiting In The Story” con detalles electrónicos. O pillar del jazz sinfónico abstracto de Kamasi Washingston en “Fwee Again”. Siempre con la sensualidad a flor de piel para hacerse con nuestro amor. Por si dudábamos.