Ya nos hemos acostumbrado al mestizaje indie en los jóvenes norteamericanos, sobre todo con legado latinoamericano de primera o segunda generación. Pueden sintonizar con sus raíces de manera más tangencial –The Acorn dando protagonismo temático a la madre hondureña de uno de los miembros- o más directa -Ecuador y Miami fundidos en Helado Negro-, pero en cualquier caso inyectan un nuevo sabor al ya variado crisol musical norteamericano.
Desde Chicago, con sangre colombiana, Divino Niño han dado vida a una de las propuestas más sugerentes del verano. “Foam” (Winspear 2019) es un compendio de ritmos semisintéticos adaptados a un pop cálido superadictivo. Menos ambiental y electrónico que Helado Negro pero con idéntica capa de calma sensual latina -foam, espuma en castellano, es un título que lo clava-, deja que fluya una brisa letárgica -entre Real Estate y Mac DeMarco en “Plastic Love”- en bastantes piezas con un trémolo líquido de distorsión -por ejemplo “Quiero”- que las impregna de vigencia. Sin desdeñar “Melty Caramelo” o “Cosmic Flower”, las canciones más destacadas son “Coca Cola” y sobre todo la definitiva “Maria”, con el equilibrismo perfecto entre cadencia tropical, lo fútil del tiempo y lo perdurable de las buenas composiciones. Las temperaturas han amainado. Los recuerdos de la bonanza no. Dulce verano. Divino Niño.