Este ambicioso proyecto del violinista Kishi Bashi titulado “Omoiyari” (Joyful Noise 2019) intenta musicar los sentimientos de orfandad de sus allegados hace tres cuartos de siglo. A un norteamericano de ascendencia japonesa como él le han narrado minuciosamente los sufrimientos de la comunidad nipona en USA durante la segunda guerra mundial. Por mucho pasaporte norteamericano que tuviesen, no pudieron evitar ser mandados a campos de concentración. La traducción castellana del álbum sería “Compasión”, con títulos tan emblemáticos como “Fdelano” -dedicada a Roosevelt, el presidente que los confinó- o “Theme From Jerome”, nombre del campo. Precisamente esta última es la que marca el tono recogido de la segunda mitad del disco, muy en la linea de los Fleet Foxes invernales, con instrumentales (“A Meal For Leaves”) y pasajes de épica fílmica severa (“Violin Tsunami”).
En cambio la primera mitad es mucho más dulce. Al arpegio de entrada -“Penny Rabbit And Summer Bear” podría venir del Nilsson de “Everybody´s Talkin´” y “I Guess The Lord Must Be In New York City”- le suceden melodías preciosas parecidas a las de otros violinistas últimamente sembrados como Andrew Bird. Escuchadas seguidas “Marigolds”, “A Song For You”, “Angeline” y “Summer Of `42” nos llevan irremisiblemente a estimar este disco como uno de los más recomendables del año.