Pronto, un año de éstos, se cumplirán tres décadas desde mi entrevista con Grant McLennan y Robert Forster, tramos de la cual aún recuerdo vivamente, Una conversación afable en la que me atreví a comentarles mi devoción por su música tanto en el seno de Go-Betweens como por sus trabajos por separado, llegando a comentarles que utilicé como banda sonora de una filmación casera de vídeo vacacional en China la canción “The River People”. Después, durante la actuación, mi sorpresa fue enorme cuando me la dedicaron al interpretarla.
Desde entonces -y consciente de que sus discos son para toda la vida- mi relación con su música -en su caso la de Robert, el que sigue vivo- no tiene tiempo. Ni prisas. Su álbum “Inferno” (Tapete 2019) lleva en la estantería desde marzo, y una sola escucha me advirtió que debía esperar el momento propicio para escucharlo a fondo. Éste se produjo a final de verano, cuando el calor y la luz bajan y las terminales receptoras se desperezan.
Las dudas surgieron ante la posibilidad de que Robert hubiese perdido algo de olfato melódico, pues un par de piezas aseguraban que seguía fiel a la parte Velvet Underground de sus partituras (los dos acordes de “No fame” y el ritmo de “Inferno”). Las otras sin embargo discurrían a modo de medios tiempos, entrando con cierto sigilo para ir creciendo (“Crazy Jane On The Day Of Judgement”). “The Morning” es fantástica con su desarrollo pausado y su esposa Karin Bäumler como segunda voz, mientras el tono sepia de “Life Has Turned A Page” (verano del 72…el embarazo de ella…de Noosa a Byron Bay…), con esos bongos evocadores y el tono de intimismo prístino tan Go-Betweens, es el golpe definitivo. A partir de este momento, ya vencido, uno aborda los cuatro temas restantes con cariño máximo.