Citar Nashville como residencia de Owen Beverly, el protagonista de Indianola, solo resuelve en parte la definición de su música: la que le presenta como alquimista mezclando referentes enraizados en la cultura musical norteamericana.
Su debut “Kiss Tomorrow Goodbye” (Handwritten 2019) trabaja el sonido rock clásico. Al principio parece decantarse por lo retro con una “Too Good To Be True” que es tan Richard Hawley como David Lynch y “Mid Century Modern” que, a pesar de la intro de reggae lento inicial, pasa a una fase Roy orbison y Chris Isaak desembocando en una interpretación vocal final de dramatismo desaforado.
A partir de allí el álbum toma un rumbo decididamente más rock & roll -casi rockabilly en “Want Me Back” y con ribetes de blues rock en “Everyday I´ve Got The Blues”- aunque nunca cayendo en las interpretaciones arquetípicas de los géneros citados sino pintando un barniz personal suyo, tal vez con algo que ver con la participación -incluso aportando su estudio de grabación en Charleston- de Michael Trait de Shovels And Rope en esa mezcla entre lo genuino y lo eléctricamente desafiante. Cuenten que en cada acorde reconocerán algo que ya tienen inoculado en la sangre -sea un acorde de Dylan a lo “Walking On Heaven´s Door” en “Write It In Blood”, o uno de Springsteen o Jim James- y que se les ofrece con el punto de revitalización mínimo para que pase por actual.