Tres meses antes de que se publicase el cuarto álbum de Chastity Belt, se avanzó Julia Shapiro al otoño con su disco en solitario “Perfect Version” (Handly Art 2019) para dejar al descubierto lo que la une y lo que la separa respecto a sus compañeras.
Es una melancolía distinta y más acusada, con una electricidad tejiendo bellos umbrales de distorsión tenue. En algunas piezas se parece a la de Real Estate (“Natural”), incluso cercana al dream pop invernal (“Parking Lot”, Perfect Version”), con una telaraña en los matices que la acerca a My Bloody valentine -los celestiales en “Shape”, los de fuzz similar a The Radio Dept en “Harder To Do”- o a otros grupos donde la reverberación de un simple acorde dispara todo un universo de sensaciones. Allí, mullida líquida en medio de la luminosidad tibia (“Empty Cup”) es cuando hace valer una tristeza cómplice que nos reconforta.
Curiosamente, se corre el riesgo de despreciar el disco durante las primeras escuchas por presuntamente aburrido, y es al subir el volumen cuando quedamos atrapados en su acuarela crepuscular. La hora ha cambiado. La luz también. Avanzando por el entre el otoño.