Se ha formado en España una comunidad pequeña de grandes aficionados a un tipo de rock de guitarras con debilidad por la estructura pop. El de acordes dorados y voces de idéntico brillo con referencias en Australia, Feelies, California (la más folkie y la de psicodelia suave, o sea west coast), Flying Nun, power pop, jangle y Escocia. La de Big Star y Teenage Fanclub. Dentro de esta comunidad, la cual suscribo aunque no me circunscribo a ella, algunos empresarios aventurados han impulsado desde la modestia sellos que incluso se han atrevido a fichar a bandas foráneas, como Zebra Hunt y The Boy Withe The Perpetual Nervousness. O los holandeses The Maureens.
Su nuevo álbum “Something In The Air” (Meritorio 2019) contiene infinitas dosis de buenas vibraciones. Algo más limitado en técnica y presupuesto que los popes antes mencionados -sí, vuelvo a subrayar a TFC y Alex Chilton mientras escucho “4AM”, “Can´t Stop” y “Mary”-, poseen en cambio idéntico olfato para casar un estribillo con una gran melodía a la hora de componer. Y, sin grandes textos, pueden vestir los tópicos con dignidad (“Wake Up”, la canción viajera por Europa, o la vida al sol de “Photograph”), así como inyectar una sutil ración de lisergia a lo Michael Head en “Turn The Page”.
Obviamente, quien espere algo nuevo quedará decepcionado. No obstante, los que valoran el esfuerzo de componer en un formato sencillo pero exigente deben estar muy contentos con este disco.