Ah, la secuencia importa. Al igual que en una actuación, el orden afecta a la hora de disfrutar las canciones que conforman un álbum. Y buena parte de “Don´t Let The Kids Win” (2016), el álbum anterior de Julia Jacklin, partía de la manera de crear un climax a través de la acertada sucesión de piezas. Como escenas consecutivas de una película siguiendo su guión.
Consciente de ello, Julia en “Crushing” (Polyvinyl 2019) ha utilizado una fórmula similar. Entrada supermagnética -el sigilo con que nos adentra “Body” poco a poco en un marco inquietante- un poco de electricidad controlada (“Pressure To Party”) y pequeño apunte de lo que está por venir con una “Don´t Know How To Keep Loving You” que arranca lenta para incorporar una guitarra semiácida a lo Angel Olsen. A partir de entonces entramos en el meollo de la grabación, planteada de modo íntimo terminal en un ataque de sensibilidad que es puro escozor: solo piano y voz en “When The Family Flies In”, y solo guitarra y voz en “Convention”. De semejante trance, si te gustó el anterior de Joan Shelley o “Colfax” de Delines, solo se puede salir de puntillas, como pisando un tapete a cámara lenta -“Good Guy”- recobrando la guitarra semiácida al ralentí. Y sangrando.
No obstante, cuando ya creíamos superada la cima, se nos sorprende con el crescendo brutal de una “Turn Me Down” que acaba por reventar(nos) y, ya exhaustos, rematarnos con la no menos terminal acústica de “Comfort”.
Pocos discos este año extraerán semejante riqueza de un acompañamiento espartano, con el plus de escarbar en las relaciones sentimentales desde la gestión femenina.