1997, Ecuador. Hemos llegado, tras múltiples retenciones descendiendo la sierra andina por los deslaves causados por la lluvia, a la costa. El fenómeno de El Niño está pegando fuerte esta vez. El sol asoma de vez en cuando en Atacames y Tonsupa, donde pasamos unos días de playa antes de proseguir la ruta costera rumbo al sur. Tras San Vicente, al entrar en Bahia de Caráquez, las cosas empiezan a empeorar, con daños cuantiosos por desprendimientos que han arrastrado al mar a un barrio entero montado sobre la loma. En transporte público debemos bajar constantemente de autocares debido al corte de caminos, cargar mochila con agua o lodo hasta la rodilla durante centenares de metros, y subirnos a otros esperando al otro lado. A veces el bus prefiere avanzar por la arena dura de la marea baja, embarrancando y esperando horas hasta que alguna camioneta pase por allí y nos recoja. La situación no es mejor en Puerto López, con la electricidad cortada y con las calles convertidas en ríos -vi incluso peces, lo juro- mezcla de agua y barro. Finalmente decidimos olvidarnos de llegar a Montañita, la tierra prometida a escasos kilómetros; dimos un larguísimo rodeo para recalar en Salinas, el Miami ecuatoriano.
Pues un ecuatoriano residiendo en la Miami original, en Florida, me recuerda con su música siempre que le escucho -y hace diez años de ello, desde “Awe Owe”- aquellos benditos días de mochilas y peripecias. Roberto Carlos Lange, alias Helado Negro, jamás baja el listón de su música entre lo acústico y la electrónica, lo inglés y lo español, la cadencia sensual y la dulce nostalgia. Escuchar “País Nublado” y recordar -`paseas en este país nublado´- supone un ejercicio tan mágico como la música que contiene este “This Is How You Smile” (RVNG 2019), uno de sus mejores trabajos hasta la fecha. El ambiente crepuscular se apodera de casi toda la grabación, sea acústico (“Imagining What To Do”) o preñado de una electricidad sutil (entre The Montgolfier Brothers y The Radio Dept andaría “Two Lucky”) que deviene sublime (“Running”). Y es que Roberto nunca defrauda. Canela fina. Dulce vainilla. O una inolvidable cocada.

PD: Entre los presentes en la grabación están Jenn Wasner (Wye Oak) y Sufjan Stevens, uno de sus valedores cuando empezó.