No pienso ir en contra de quienes argumentan que todo el género country suena igual y por consiguiente aburre. Sobre todo si viene con el sello de Nashville. Sin embargo, de vez en cuando despunta alguna colección de canciones que, al haber conseguido traspasar la barrera del par de escuchas sin perecer en el intento, se hace con nuestro cariño. ¿Por qué? ¿Porque son buenas tal vez? ¿Porque juntas crean una trama ambiental propia? No sabría explicar las razones por las que el tercer disco de Caroline Spence sí, y por qué los de muchos otros artistas similares no.
Intuyo no obstante que existe un hilo conductor en nuestros gustos que nos hace evolucionar. Seguramente, de no haberse popularizado “Golden hour” de Kacey Musgraves, ahora no hablaría de las bonanzas de “Mint Condition” (Rounder 2019). Tiene más de un detalle que la recuerda, sobre todo el referente de Fleetwood Mac aplicado al pop de herencia country (“Song About A City”, compuesta junto a Ashley Ray, otra compañera del ramo). Caroline tiene además un punto más eléctrico en algunas piezas (a lo Ryan Adams) y otro más dramático de country de cortarse las venas en un tugurio en ciertas baladas ( como “Til You Find One” y “Sit Here And Love Me”). Y además capaz de disparar cuando sea preciso la narrativa de carretera, momentos complicados, búsqueda en vano de oportunidades, etc (“Angels Or Los Angeles”, “Long Haul”).
En el epílogo (“Mint Condition”) es acompañada por la ilustrísima Emmylou Harris. Es entonces, escuchando el acabado perfecto, cuando nos percatamos que el disco ha transcurrido con una solidez imperceptible que siempre pedimos y no encontramos en otras grabaciones.