Este joven compositor del sur de Londres debutó con canciones grabadas en Los Angeles a las órdenes de Jonathan Rado. Para este segundo álbum “Krystal” (7476, 2019) no obstante ha preferido simplificar lo técnico buscando la inspiración íntima al grabarlo en su domicilio británico.
En muchos aspectos es un disco de alcoba que bebe de los cantautores californianos de hace casi medio siglo. Sin potenciar un tono sepia deliberado, la languidez que destila no está muy lejos de la expuesta no hace mucho por Andy Shauf (“Rom-Com Gone Wrong”). Trabaja el tono invernal con espátula dream pop (“Krystal”) que supera cualquier apunte previsible (fluye la conocida tonada “Last Christmas” de Wham! por entre la cadencia de “Jupiter”) hasta configurar un marco de placidez sublime muy de agradecer ahora mismo cuando se encara la vida más de puertas adentro. Incluso tiene retazos de ambición para intentar acercarse al universo estructural de Prefab Sprout (“Curl Up & Die”), así como cerrar con solo piano y voz (“When You Wash Your Hair”).
Evidentemente este disco no va a romper moldes. Ni tan siquiera de momento nos muestra a un Matt Maltese para comer del mismo plato que los grandes compositores norteamericanos (más Paddy McAloon). Pero tiene incrustado entre sus notas el germen del talento y, más allá del futuro esperanzador, es ya capaz de hacernos soñar.