En la discografía de Bon Iver puede uno perderse en detalles infinitos buscando su sentido. Aparentemente todos lo tienen, por muy críptico que éste sea. Unos se pierden buscando el de los títulos enrevesados -números, mayúsculas y minúsculas mezclados, guiones, etc-, otros intentamos averiguar por qué los títulos de sus cuatro álbumes insertan una coma -casualidad no es, pero eso no significa que el motivo no pueda ser trivial-, todo ello sin haber entrado en la chicha de un sonido que sufrió un zarandeo importante hace tres años con el cambio brusco -del folk a la electrónica de textura hip hop- inspirado en el pentagrama quebradizo tras participar Justin Vernon en experiencias como las de “Yeezus” de Kanye West. Muy fascinante y atrevido. Fácil, no.
Parece que en “i, i” (Jagjaguwar 2019) aquellos tropecientos millones de partículas esparcidas con la ruptura del álbum anterior se están posando y sedimentando para conformar un pavimento sonoro firme, donde los arreglos extremos puedan convivir con una belleza de asimilación fácil. Al principio parece que seguirá la senda díscola pero, a mitad del disco, cuando una “U (Man Like)” casi gospel deriva en una “Naeem” donde asoma el predicador poseído por el don de la grandeur melódica, se nos empieza a poner la piel de gallina al vislumbrar el objetivo: encajar lo rupturista en el marco sublime de la humanidad de su folk. “Faith” es una preciosidad acústica entre teclados de ensueño, “Marion” recuerda su folk boscoso de antes, la plasticidad del saxo de “Sh´Diah” noquea, y el final con “RABi” sencillamente te deja con hambre de más Vernon. Pero no porque se haya convertido en -relativamente- accesible, sino porque ahora parece haber hecho las paces con todas las notas dispersas volando durante años en su mente. El orden del discurso, magnífico, por fin entregado.
PD: Aparte de las colaboraciones ilustres -Aaron Dessner, Bryce Dessner, James Blake, Bruce Hornsby, Moses Sumney-, destacar que el álbum está fuertemente apoyado en Brad Cook, el productor B J Burton, la voz de Jenn Wasner de Wye Oaks, y las cuerdas de Rob Moose (este último con un año impresionante: Local Natives, FKA Twigs y Brittany Howard entre otros).