Razón tenía Brittany Howard cuando decidió liberarse -¿momentáneamente?- de las cadenas que conlleva una banda -Alabama Shakes- huyendo del corsé sureño negro al uso. “Jaime” (ATO 2019), por mucha tradición que cargue entre sus notas, es un proyecto de sonido único y personal perceptible desde el primer segundo.
No sabría explicar bien qué le distingue de una colección de canciones de los Shakes. Seguramente -tan importante como las composiciones- es la manera de enfocarlas con los músicos adecuados. Fluyen aires de libertad instrumental y estilística, y parecen piezas más abiertas que cerradas, dando prioridad a una batería versátil, como de músico de jazz al que le viene pequeño el pentagrama rock, sobre cuyos ritmos la guitarra -a veces acústica- edifica la alfombra sobre la que ella puede seguir embelleciendo o destriparla con su vozarrón. R&B, blues y soul desde una óptica renovadora que no desprecia el flujo del hip hop cadencioso sureño. Puede combinar dibujos funk -al comienzo de “History Repeats”- con una urgencia rítmica primaria brutal -la percusión arrasando en “13th Century Metal”- o con tramos más relajantes, como en “Stay High”, sobre todo en “Presence” -una atmósfera de paz caótica confrontada a las bondades de la ubicación: se grabó en Topanga Canyon- o en una “Short And Sweet” dibujando las estrellas en una noche veraniega de porche del sur. Siempre respirando libertad.