Las canciones de “Where The Heaven Are We” (2013) prometían un futuro brillante. Después Swim Deep se enzarzaron en vestirlo con trajes distintos, se enfangaron y empezaron las deserciones. De la formación de 2011 solo queda Austin Williams, aunque Cavan McCarthy y James Belmont ya estaban en el primer álbum.
El pasado noviembre se me ocurrió asomar la nariz en el festival Maho Rasop de Bangkok y pude comprobar bajo el sol abrasador de las tres de la tarde que las canciones del álbum nuevo de la banda pintaban bien. “Emerald Classics” (Cooking Vinyl 2019) se yergue esbelto gracias a un retorno humilde a los buenos estribillos. “0121 Desire” es una mezcla entre Haircut 100 y Tahiti 80, mientras las melodías de “World I Share” y “Bruised” podrían venir de Coldplay y alguna antigua de U2 respectivamente. De los experimentos con synth pop queda algún rastro (“Sail Away, Say Goodbye”) pero siempre certificando que manda un buen estribillo (y más aún si, como en “Top Of The Pops”, tiene connotaciones emotivas: I wanna be on top Of The Pops with you/ I wanna move you to Beverly Hills for the view/ Mother why you leaning on Heaven for).
Escuchándolos quedo de nuevo irremisiblemente vendido ante su pop soleado y sencillo. El que puedes bailar con tu pareja, con tus hijos y con tus padres en cualquier local que pincha las clásicas de toda la vida. En cualquier caso, me gustó ver la cara que ponían al entrar la noche en Bangkok ante la actuación electrizante de CHAI. En el fondo, con traje adaptado, el mismo pop de siempre.