Imaginemos una persona joven. Mujer. Afroamericana. Violinista. De Ohio residente en L.A. Estudiosa de su instrumento y muy interesada en su función en la música africana. Pero sobre todo ávida identificadora de raíces y conocedora de la música popular que surgió del hip hop y renovó pentagramas paralelos (Massive Attack, Portishead, Burial, Amy Winehouse, FKA Twigs). Ella es Brittney Sparks, opera como Sudan Archives y, tras un par de EPs muy bien recibidos, debuta de largo con “Athena” (Stones Throw 2019).
La mezcla de texturas del álbum es espectacular. Esos beats que irrumpen suaves hasta apoderarse del aire sin que ella se arredre o pierda el control de seda y hierro (“Green Eyes”). Excelentes también los arreglos de los productores Rodaidh McDonald -sí, algunos ecos son muy King Krule- y Paul White -el de Danny Brown-, muy bien engarzados desde sus bases en “Iceland Moss” o en las cuerdas mágicas sobre beats secos mutantes -“Down On Me”- con la voz ensoñadora.
Yo destacaría otras tres canciones: “Limitless” por su electrónica negra optimista y luminosa, “Confessions” por esa entrada de violín que recuerda a Andrew Bird y por la sensualidad extrema del videoclip, también presente en una “Glorious” donde colabora rapeando D-Eight y de algún modo contradice un álbum cuyo título alude a una diosa griega con la modestia sexual como principio. De todos modos, lo que aporta aquí esta violinista -metida en el proceloso universo de la música de color alternativa- sobrepasa, por su calidad y la riqueza de las formas, el globo de las tendencias. Muy recomendable.