“Kiwanuka” (Michael Kiwanuka). Tan grande es la ambición musical que desprende este disco … que no lo acabo de ver claro. Es tan florido y tan completo artísticamente…que me repele de entrada. Tal vez contribuya la incomodidad de la burbuja mediática británica defendiendo a los suyos -la que encumbra a Little Simz mientras apenas da cancha a Baby Rose- o tal vez algunos tramos de grandeur celestial -similar a la de por ejemplo Flying Lotus- que me recuerda por qué los punks odiaban a los sinfónicos, el caso es que , aún admitiendo la imaginación mostrada en casi todas las canciones -soul, psicodelia, espiritualidad, talento-, me pesa la masa sonora con aspiraciones de trascender. Y, sí, cientos de detalles me remiten a un compositor de lo más caleidoscópico: la entrada Augusto Algueró de “Living In Denial”, la sección de cuerdas modo Jim Webb de “Light”, el inicio de honestidad caribeña de las primera notas de “You Ain´t The Problem”, etc etc etc.

“American Love Call” (Durand Jones & The Indications). Al igual que el de J S Ondara, un producto con ribetes de denuncia social negra (en “Morning In America”) que utiliza los cánones seventies en vez del conducto estricto del hip hop (aquí solo presente en percusión). “Don´t You Know” tiene un poco de la fórmula de Impressions, y “Court Of Love” estaría entre Chi-Lites y Dramatics. Por su mimetismo entusiasta bien podría ser una grabación avalada por dap King, incluso su escucha evoca con mayor precisión aquella época dorada de falsetes azucarados. Solo un problemilla: tan parecido es a las grandes canciones reivindicadas originales que, como sucedió con Leon Bridges, no parece necesaria su aportación.

“Weather” (Tycho). Músico/productor/fotógrafo de matriz electrónica, sección ambient de pulsaciones relajadas cercanas al chillwave. Esta vez se sumerge en aguas más accesibles -“Easy” estaría en esa frontera mil veces discutida entre downtempo vintage y new age- gracias también a incluir la colaboración vocal de Saint Sinner, que coquetea con el dream pop con gotitas synth (a lo Postiljonen en “Pink & Blue”, en “Japan” con un sonido de bambú hueco a juego con el título). Relevantes “Skate”, “For How Long” o una “No Stress” repitiendo hasta convencer `no stress no stress´. La melodía más instantánea se muestra en la instrumental “Into The Woods”, líquida y rítmica. Efectivamente, aunque inocua, música para desestresar.

“Outer Peace” (Toro Y Moi). Tras el devaneo fugaz con el pop beatle en 2015 y después la decepción del retorno a los ritmos sintéticos con “Boo Boo”, recupera Chaz Bundick la inspiración en una colección de funk electrónico muy bien armada. Bajos melifluos de regusto house a tope (“Ordinary Pleasure”, “Laws Of The Universe”, “Freelance”), baladas con autotune (meritoria y vulnerable “New House” acerca de la crisis económica) y medios tiempos de crepitar chill (“Baby Drive It Down”). No es un virtuoso pero consigue un dance pop de alto standing tremendamente adictivo. Contra pronóstico, con su mejor dicho hasta la fecha.

“Liquid Colours” (CFCF). Título del álbum, `colores líquidos´. Electrónica instrumental planeadora contemplativa. Quince piezas que, desde postulados drum n bass amansados, se inspiran tanto en el paisajismo canadiense del cual es oriundo Mike Silver como en la relajación provinciana de formaciones de antaño como Ultramarine. Aquí no hay sustos, las secuencias son armónicas, conviviendo un drum n bass chilled como “Re-Utopia” con el ambiente de bossa -visto con los ojos de un turista de tres días en la sala vip del aeropuerto de Rio- de “Oxygen Lounge”. Excelente para quienes no quieran música que agrave sus problemas.