“Sound & Fury” (Sturgill Simpson). Una nueva vuelta de tuerca rumbo al rock & roll que irrumpe cual cañonazo en la proa. Desde la portada incenciaria a lo Z.Z. Top hasta el pulso anfetamínico del cierre tipo Endless Boogie de “Fastest Horse In Town”, es un paseo por todos los tipos de americana con energía afilada y a la vez lustrosa. Cortes de blues, boogie y funk, sean pantanosos o sintéticos, brillando vertiginosos, sin temor a acabar abruptos, pues siempre el siguiente engancha en seguida. A veces recuerdan a los Little Feat más gamberros si los hubiesen producido Jeff Lynne o Marc Bolan. Estoy ahora mismo enganchado a todo el disco, pero sobre todo a “Mercury In Retrograde”.

 
“WARMER” (Jeff Tweedy). Grabado en la misma época que el anterior (“WARM”), responde al título: es más cálido. De hecho hacía mucho tiempo -¿nunca salvo el acústico “Together At Last”?- que Tweedy no entregaba un ramillete de canciones desprendiendo tanto cariño. Aquí las guitarras destilan un brillo hogareño, la voz exhibe su mejor tono confidencial, y sus fans le entregaremos nuestro corazón cada vez que vuelva a publicar juntas canciones del calado emocionante de “Landscape” y “Guaranteed”. Porque para algunos el mejor Jeff no se encuentra en las guitarras eléctricas cósmicas o en el pop americano beatle, sino entre las notas de su garganta arropada por acústicas.

 
“Ode To Joy” (Wilco). El momento que atraviesa Tweedy, tanto en inspiración como resituando su carrear, es impresionante. Lo demostró con sus dos trabajos y ahora lo certifica con el mejor álbum de la banda desde “Yankee Hotel Foxtrot” en lo referente a melodía. Todo aquí está impregnado de una delicadeza atemporal -nada de desgarros de guitarra, salvo un tramo de “We Were Lucky”- donde la magia de una serenata se impone a cualquier cortocircuito (“Bright Leaves”). Sumergirse en “Before Us”, “One And A Half Stars”, “White Wooden Cross” y “Citizens” es rendirse a este cuarto de siglo de carrera insobornable.

 
“Ropes In Paradise” (Little Wings). Mientras aparecía su nuevo trabajo “People”, Kyle Field por fin entregaba -en edición limitada en vinilo de 500 copias, después como CD bonus- su álbum de versiones country. Como una mezcla de Bonnie Prince Billy y Dave Berman en la aproximación al género, destapando ases escondidos : “She Believes In Me” (Kenny Rogers), dos de Merle Haggard, “No Lonesome Tune” (Townes Van Zandt), “Wheels” (Flying Burrito Brothers) y “Mexcali Blues” (Grateful Dead), hasta cerrar con “Torn And Frayed” de Rolling Stones. Sublime.

 
“The Gospel According To Water” (Joe Henry). El cáncer de próstata de Joe evidentemente afecta a la grabación. Como si una persona, ante la incertidumbre, buscase refugio en los tonos reflexivos anclados en las raíces. Ambiente de recogimiento acústico apuntando a la pequeñez del ser humano frente a la inmensidad de la naturaleza. Los ecos de reverberación cristalina, la portada de la cascada y el sabor familiar -su hijo Levon colabora con vientos sutiles- incrementan la emoción.

 

“The Order Of Nature” (Jim James, Terry Abrams & The Louisville Orchestra). El cerebro de My Morning Jacket se asocia con la orquesta de Louisville y su joven director. Nueve temas cantados por James (siete suyos y dos versiones ensalzando las bondades de la naturaleza) acompañado por arreglos ostentosos que no siempre favorecen la digestión del álbum. A veces lo florido -el theremin de “Back To The End Of The World” sería la excepción- acaba por abigarrar, aunque al tratarse de un directo con orquesta deberíamos escucharlo como si estuviésemos presenciando su ejecución.