“Hypersonic Missiles” (Sam Fender). La cara de modelo publicitario meacolonias engaña, aunque se peine para quitarle mercado a Ed Sheeran. Su entonación cuando sube, tras arrancar “Hypersonic Missiles” (canción), es febril como la de Bruce Springsteen, y esa furia se asienta a lo largo de todo el álbum, sobre todo tras constatar que va a utilizar armas similares (en “The Borders” saxo y guitarra evocan a Clarence Clemmons y Miami Steve). Incluso huele a Jeff Buckley en el cierre (“Use”). Cuando se aleja del guión USA y se deja llevar por su origen británico y las aspiraciones de ídolo pop que le tiene asignadas su discográfica, baja el listón.

“Caretakers” (Pete Yorn). Tras dos colaboraciones con Scarlett Johansson, entrega una docena de canciones meciéndose entre el folk pop y el dream pop. Todo muy de manual actual, en parte debido a la participación de Jackson Phillips, el estratega de Day Wave.

Entre ritmos fáciles y la neblina forjada con teclado y guitarra suaves, suena tristón -eficaces “Can´t Stop You” y “Opal”- con destellos de pulsión mecánica, como el arranque en “Calm Down” muy Motorama, la relativamente más intensa “Pov” o ese toque de The Radio Dept de “A Fire In The Sun”.

“Seeker” (Mikal Cronin). La iridiscencia pop de antaño deja paso a un argumentario más adulto, donde un material de cierto peso (“Shelter”) convive con rock reflexivo de arpegios volátiles (“Feel At All”). Para ello Mikal se apoya en la producción de Jason Quever (Papercuts), el bajo de Ty Segall y las guitarras de Emmett Kelly (Cairo Gang), además de ayudas como William Tyler ( “Sold”, “Caravan”) y Shannon Lay (“Show Me”, “Lost A Year”). La seriedad del ambiente apunta a una madurez donde la carga de los acordes rebasa lo efímero.

“Miami Memory” (Alex Cameron). Su multipop -a veces synth, otras australiano, etc- con bastante carga sexual atrevida, destilando sarcasmo y cinismo desde un prisma masculino (`making love in a hotel room, we forgot to shut the door´, canta en “Miami Memory”). Aunque con todos estos elementos atractivos presentes, le falta un punto de cocción para que sus melodías esta vez sean perfectas. Aún así, tras un par de escuchas decepcionantes, “Stepdad” o las facilonas “Far From Born Again” y “PC With Me” empiezan a contagiar.

“Moments” (Hollow Coves). Las melodías parecen más fáciles de parir en Brisbane, a juzgar por este disco. A veces demasiado fáciles. Si dejamos de lado el retintín Coldplay de muchas de ellas -sobre todo “When We Were Young”, “The Open Road” y “Patience”- y la sensación de que buscan más agradar -que estimular emociones- operando desde partituras sin riesgo, un poco más de la naturalidad de paisanos como Go-Betweens les habría garantizado un notable. “Beauty In The Light” y “Notions” casi lo consiguen en los estertores del álbum si no fuese porque la dependencia del piano sigue arrimándoles a Chris Martin.