Un guitarrista joven de veintitrés años, Marcus King, deja su banda de blues habitual para ponerse en manos de Dan Auerbach y su equipo. “El Dorado” (Fantasy 2020), con título fonéticamente similar a “El Camino”, es un resultado brillante comercialmente hablando, abriéndole las puertas al de Carolina Del Sur con un producto muy profesional que además le permite lucir y resaltar sus virtudes.
Marcus es un todo terreno de los estilos regios. Su blues recibe el tratamiento brillante y atronador de Auerbach (“The Well”, “Say You Will”), con ese stomp trepidante casi apocalíptico inoculando euforia (“Turn It Up”). Se apoya además en estilos vecinos sureños (el country de “Sweet Mariona” o el cajun de “Too Much Whiskey”) o simplemente profundizando en lo que mejor domina (la balada soul “Wildflowers & Wine”) o lo que aporta calorías (soul Daptone en “Love Song”).
La otra parte del éxito se apoya en los participantes, como los compositores Pat McLaughlin y Ronnie Bowman, o los teclados del veterano Bobby Wood (importantes en la producción que Auerbach realizó para Yola, y en el disco de Loretta Lynn). Buen debut y ejercicio de estilo. Me gustaría no obstante escuchar una futura grabación -lejos del foco de Auerbach- con su banda habitual tras esta experiencia.