A priori no parece excitante la reunión de tres músicos de americana para un disco con versiones de canciones folk tradicionales; artefactos que suelen respetar demasiado la procedencia y quedan encorsetados en lo ancestral de su dinámica.
En cambio, lo que ha conseguido Bonny Light Horseman funciona al revés. Desde una perspectiva muy actual, configurando un sonido de pureza excepcional con personalidad definida, las resonancias de “Bonny Light Horseman” (37d03d 2020) enriquecen con otro tipo de profundidad la textura primaria de las originales.
El mérito principal radica en la certeza del objetivo perseguido. Saber lo que quieres. Eric D. Johnson (de Fruit Bats) y Anaïs Mitchell juntan sus voces arropados por Josh Kaufman (productor de ella, The Hold Steady, Craig Finn, Hiss Golden Messenger, y participante del recopilatorio “Day Of The Dead” homenajeando a Grateful Dead) sobre un fondo de reverb que lo magnifica todo desde los aposentos de Justin Vernon (quien pone voz en “Bright Morning Stars”).
Sí, el disco mantiene la solemnidad acústica invernal del autor de “For Emma, Forever Ago”. La frescura femenina de Anaïs es arrolladora destellando sobre detalles instrumentales minuciosos. Textos a veces centenarios recitados desde la más absoluta vigencia con todo el mimo y cariño imaginables.
Podría destacar cualquier pieza de las interpretadas por ella -como “Lowlands”, “Bonny Light Horseman” o “The Roving”- pero esto implicaría ningunear las de Eric, que se sale -“Deep In Love” es digna del Nilsson de 1968, mientras cada tintineo de “Magpie´s Nest” es un mundo desafiando el silencio-, con una “10000 Miles” final juntos a modo de guinda estremecedora tras lo escuchado en “Jane Jane”.