Segundo trabajo de John Moreland en formato banda, “LP5” (Old Omens 2020) supone un avance respecto al anterior “Big Bad Luv”, en parte debido a la producción de un Matt Spence que aporta algunos de los secretos acústicos -tosco y melódico al unísono- de su etapa como miembro de Centro-matic y South San Gabriel.
Matt tiene mucho cuidado en no desproveer a John de sus características de cantautor country-folk. Esa voz de aspereza magna, entre Springsteen, Lanegan y Earle, se incrusta entre los arpegios iniciales de una “Harder Dreams” que recibe un apoyo suave de electrónica. Después, en otros tramos como “When My Fever Breaks”, “I Always Let You Burn Me To The Ground” y “Let Me Be Understood”, quedará patente la similitud de su vocalización con la del boss.
Parte del éxito de la fórmula también se debe a la experiencia de Spence como percusionista, ya que sabe extraerle el golpe seco y a la par con resonancias melódicas a juego con la voz de roble envejecido, así como el acierto insertando pequeñas variaciones -dos preciosos instrumentales, “Two Stars” y “For Ichiro”, este último dedicado al japonés Ichiro Suzuki- para diversificar. Me quedo, además de la aportación vocal de Will Johnson en “I´m Learning How To Tell Myself The Truth”, con una “Terrestrial” que, pese a su dinamismo, se torna contemplativa gracias al piano. Y, por supuesto, con esa mezcla entre el funk pantanoso del bayou y las raíces de Oklahoma de “A Thought Is Just A Passing Train”.