Al parecer, Andy Shauf ha recogido el guante por los elogios recibidos por el talante conceptual de “The Party”, y ha dado rienda suelta a su habilidad narrativa en “The Neon Skyline” (Anti- 2020).
El argumento, un amigo y él que quedan en el bar de siempre, el Neon Skyline. Durante siete canciones describe a los personajes presentes, sus circunstancias y el marco de la trama; algunas con estribillos límpidos, otras -como “Thirteen Hours” y “Living Room”- supeditándose a la narración, hasta que en “The Moon” entra en el bar Judy, su ex. Él, tal vez ofuscado por el alcohol -a menudo presente en sus composiciones-, intenta hacer caso de su corazón y volver -su finura narrativa aquí y en la siguiente “Try Again” es sublime- hasta claudicar en “Fire Truck” ante lo irreversible de la ruptura y decidir, en el corte final “Changer” -es capaz de rimar `joke´ con `disco´-, dar carpetazo a aquella noche extraña y al pasado con retintín de esperanza amargo: I found my way back home/ Oh I´m already bored.
Indudablemente, la prioridad de Shauf recae sobre las palabras que quiere utilizar para mantener atento al oyente dentro de una estructura compositora pop. En este aspecto un diez, pues nos tiene en vilo en cada una de las estrofas, además -toca él todos los instrumentos- con un intimismo donde su estilo precario pero bien adornado -los vientos- obtiene algunos buenos estribillos para que estas canciones puedan mantenerse erguidas más allá de la historia contada, como las de “The Party”. O como si Paul Simon compusiese estos días confinado en una cabaña de Saskatchewan, procedencia de Andy. Respecto a la mayor o menor inmediatez de algunas piezas, el tiempo nos dirá cuáles cuajan en la memoria.