Repasando estos días la carrera de Sarah Mary Chadwick, me ha impresionado sobremanera el álbum “The Queen Who Stole The Sky” del año pasado. Por su impacto y por su originalidad: solo la voz sobre el pipe organ del ayuntamiento de Melbourne; dos elementos que se bastan para crear un clima de pasión litúrgica único.
Pasión, un término recurrente si se habla de su voz y su manera de interpretar que, en el nuevo trabajo “Please Daddy” (Sinderlyn 2020), viene con sufrimiento incorporado tras perder a su padre. Con un temblor en las cuerdas supurando dramatismo similar a la chanson, aunque con un tono más grave y comedido. Despega inmensa en “When Will Death Come”. Con solo esta canción ya habría suficiente para encumbrarla, pero poco después vuelve a deslumbrar acompañada por piano en “The Heart And Its Double”, una pieza que podría codearse con cualquier lenta de aquel Don McLean de sensibilidad infinita de 1971 (eso sí, me sobra alguna floritura instrumental obstruyendo la carga emocional de la voz).
Las tres canciones que rematan el álbum no desmerecen a las anteriores. El blues desconsolado de “If I Squint” es reventado con la pasión portentosa de ella, mientras todo queda dicho en el título de “My Mouth My Cunt” -mi vida, mi coño- y esa portada de dureza áspera, antes de un último ejercicio con “All Lies” rumbo al crescendo en pos de la redención del gran final perfecto.