La verdad, Tennis no cotizaban alto en la lista de discos nuevos del 2020. Con una carrera sin picos álgidos -ninguna producción imprescindible, ninguna canción del año, ninguna actuación épica-, entraban dentro de este amplísimo segmento de formaciones que están ahí, presentes, intentando cada equis montar un bloque con una docena de composiciones que nos entretengan…y así sobrevivir.
Con “Swimmer” (Mutual Detrimental 2020) sin embargo algo ha cambiado. Por un lado, el matrimonio ha tenido que superar problemas de salud -incluso decesos- familiares, saliendo más unidos del proceso. Por otro -tampoco se puede asegurar que ésta haya sido la causa- han dado con un ramillete de tonadas y estribillos magnífico asentado en lo más clásico del pop de cantautor mezclado con soft pop de los 70, inspirándose además en una estancia en la costa templada del golfo de California.
Por ello, cuando arrancan con “I´ll Haunt You” es como si estuviésemos ante unos Carpenters adaptados a lo digital. Y le siguen con un single “Need Your Love” que se rompe por la mitad como una canción de Carole King, mientras en “Runner”, otra de las piezas clave promocionada, la voz toca su techo particular en plan susurro de Kate Bush. Las influencias fronterizas se muestran en la melodía de “Echoes” y en la calidez -casi Vampire Weekend- de “Tender As A Tomb”. Si se les suma la guitarra ondulante dibujando la acuarela de “Swimmer”, la exquisitez de “Late Night” o la grandiosidad agazapada entre las notas de “Matrimony II”, estamos ante un manojo inesperado de nueve composiciones para, además de recobrar la fe en Tennis, situarles entre las prioridades pop del primer semestre del 2020.