Como un caramelo o un refresco dulce. Así se disfruta “Wake UP!” (Polyvinyl 2020), el debut de Hazel English. Un par de datos para situarnos. Australiana residente en Los Angeles. Con una voz susurrando melodías suaves durante la puesta de sol californiana, pillando sonidos añejos reciclables al indie pop sin acercarse al folk ni al country.
Aunque el disco huele a laboratorio, está tan bien remachado que penetra sin titubeos gracias a estribillos como soles -TODAS las canciones tienen uno irresistible, incluida la lenta “Work It Out” cerrando- bien dirigidos por dos sabias manos productoras, las de Ben H. Allen y Justin Raisen. Hazel por supuesto aporta la composición y una interpretación vocal en clave dream pop que aterriza como una pluma en nuestros tímpanos mientras las guitarras se yerguen arrejuntadas en masa -siempre en clave pop, ojo, que no se trata de Slowdive- gloriosas y a su modo transparentes reivindicando las bandas británicas con voz femenina de la época de The Primitives.
Por supuesto hay una industria de apoyo detrás con clips bien pensados y ejecutados. Las delicias vintage de “Shaking” y “Off My Mind” son elocuentes (en el minuto 2´10´´ de “Off My Mind” hay una foto de un restaurante que, si alguien tiene información, me gustaría saber la procedencia) y seguramente después vendrán más si la tendencia cuaja. Soluble e instantánea, Hazel es ese trago de coca cola fresca cuando el calor del verano está a punto de derretirnos.