Con “Full Hand” (Bayonet 2020) de Kevin Krauter sucede lo normal en muchos casos. Tras un primer disco tan modesto como de tibieza brillante -sobre todo en su primera mitad- donde seguramente fueron seleccionados los mejores temas disponibles, ahora se debía presentar un sucesor digno reflejando que no es flor de un día.
La languidez sigue estando allí. Música calmada y liviana, como terapia para revertir nuestras tensiones. La novedad básica esta vez se centra en la mecanización rítmica, pasando del hipnotismo circular montado sobre arpegios de Real Estate a la base de caja de ritmos: en “Kept” se le compara a The Radio Dept, aunque yo creo que se percibe mejor en “How” y “Patience”, así como en el dream pop agazapado de “Opportunity”. Se combinan con acierto los tramos melancólicos con otros más proteínicos -como “Surprise”-, algunos cercanos al shoegaze suave, y otros -el instrumental “Intermission” apuntando a la electrónica.
Por otro lado brota la importancia de la educación cristiana de provincias de Kratuter con sutiles alusiones a la identidad sexual. En cualquier caso, pese a cierta disminución en la inmediatez de las melodías, el nuevo disco de este seguidor de Hovvdy sigue inundándonos con momentos vaporosos cuando más los necesitamos.