El bombo y el platillo. Las publicaciones rodeadas de cualquier tipo de parafernalia. Desconfiar a priori de ellas a veces es un defecto, pues ningunea el arte del protagonista. La enorme cantidad de talentos implicados en “græ” (Jagjaguwar 2020) de Moses Sumney realza su magnetismo para unos, mientras para otros amaga lo verdaderamente valioso de él. Lo mejor en este caso, la equidistancia. Ni entiendo decisiones como las de publicar en febrero una docena de piezas y en mayo las ocho restantes, ni pretendo restarles el grandísimo mérito musical.
Una vez expuesta la parte del negocio que tiene que ver con la `tontería´ artística, hay que quitarse el sombrero ante el despliegue vocal de Moses. También a los atrezzos, sobre todo a los que no tratan de epatar y se aplican concienzudamente para elevarla a los altares. La manera en “Neither/Nor” de subir la voz hasta la evanescencia. El enjambre sonoro llevándonos en volandas tras ella en “Bless Me”. La guitarra acústica dejando todo lo iridiscente a los juegos vocales en “Polly” (impresionante clip, nivel de emoción American Music Club). La nocturnidad flotante envolviendo “gagarin” (pieza de E.S.T, aquel trío sueco lllamado Esbjörn Svensson Trio), igualmente impresionante mientras el saxo de Shabaka Hutchings -también en “Two Dogs”- se estira entre las estrellas. El mejor resumen sería escuchar seguidas “Bystanders”, “Keeps Me Alive” y “Lucky Me”, esta última con voz de felino en celo (coescrita con James Blake).
Y, ya que estamos con nombres, recordemos que el álbum se apoya sobre todo en Daniel Lopatin y, en menor medida, el bajo de Thundercat, las cuerdas de Rob Moose y la tecnología vocal de Taye Selasi. También está John Congleton produciendo dos canciones, Adult Jazz (ya se les dedicó un post aquí en 2014) ayudando en la composición de “Cut Me”, Jill Scott en “Jill/Jack”, mientras Mac DeMarco figura como ingeniero en “In Bloom”.
Aparte del elenco impresionante y de los muchos momentos que dejan boquiabierto, por ahora mi relación con el disco es de enamoramiento progresivo. Un soul florido, poliédrico, intrincado y variable necesita tiempo para digerirse en todos sus detalles. Pasar de un tramo barroco y grandilocuente a otro donde tocas el cielo mientras bendices al prodigio que lo hace posible. Dejar de confundir lo estético con el sentimiento profundo: he aquí el eslabón a superar. Cuestión de tiempo. Me estoy preparando para ello.