Desde Londres, el vocalista Kweku (K.O.G.) rebusca en sus orígenes de Ghana junto a la electrónica de Tom Excell (Nubyan Twist) formando el proyecto ONIPA donde colaboran el percusionista Finn Booth y el bajista Dwayne Kilvington, obviamente desde la perspectiva musical de la metrópolis.
Afortunadamente los estilos londinenses de “We Be No Machine” (!K7 2020) despuntan en el primer tema y poco más, pues pesa mucho la tradición del continente negro. Ciertamente prima el highlife de Ghana, pero también afloran influencias de otras zonas vitales africanas. En “Nipa Bi” el desenfreno hipnótico es muy afín a Konono #1, mientras “Yenimno” y “Makoma” -ésta con el invitado ghanés Wiyaala- cuentan con ese afilado tintineo sudafricano de guitarra. El también interesante discurso de guitarra de “Fire” parece provenir de las orquestas senegalesas, mientras el final del disco con “Promised Land”, donde participa Jally Kebba Suso -hay que ver el clip con las tomas de Accra con el faro de Jamestown y Hensen street- es para la kora, el instrumento de cuerda más emblemático del continente.
A mí me gustan sobre todo las canciones donde predomina lo ancestral, aunque se decore con detalles digitales. Con la percusión de “Hey No I Say” y de “Free Up” -con Syntax, Morena Leraba y Spoek Mathambo-, los cánticos de “Onipa” o -para mí la mejor- una “Safari Ya Muziki” -con Leah Zawose y Pendo- al borde del trance con desarrollo moruno expansivo. A seguirles la pista.