Hasta ahora, The Soft Pink Truth había sido considerado a lo largo de los años como un proyecto catártico de Drew Daniel, en el que el de Baltimore volcaba sus más oscuras inquietudes al margen de Matmos. Por ello sorprende encontrar en “Shall We Go On Sinning So That Grace May Increase” (2020) un sonido -aparentemente- casi balsámico en el cual la emoción viene de la mano de la sensibilidad. Comparado con otros suyos, es una isla de tranquilidad.
El disco tiene su cuota conceptual. Los títulos de las nueve canciones juntas forman el título del álbum, que desprende un aire litúrgico a partir de unos salmos de San Pablo. Empieza etéreo con “Shall” y pronto apunta a comunión, sacristía y púlpito gracias a las voces de Colin Self (Holly Herndon), Jana Hunter (Lower Dens) y Angel Deradoorian (ya también presente en otros trabajos de Matmos, así como en grupos como Dirty Projectors, Phosphorescent o Avey Tare). La única concesión rítmica se encuentra en el microhouse -utilizando la misma técnica rítmica que su mentor Herbert- de “We”. Las secuencias semi ingrávidas de “On” dando forma a una burbuja amniótica dejan paso a los saxos de “Sinning” soplando a su albedrío -libre-, como pájaros al borde de un acantilado suspendidos en la pausa un momento. En otro, recurriendo al título, es el sonido destilado del pecado.
Personalmente, el tramo más impresionante del año -y quizás del 2020- son los dos primeros minutos de “Grace” con la quietud emocionante de dos pianos hablándose, cuando puedes sentir golpeándote todo el poder de la música; lo que da sentido a tu vida, y te hace ver algo que nunca habías visto en el nombre escogido por Drew. La Verdad Suave Y Rosada. La Verdad.