Tras aquel imborrable ejercicio de pop que fue “Spreading Rumours” (2013), segundo álbum de Grouplove, y la relativa decepción con el siguiente “Big Mess” (2016), llega la hora de la verdad. Y la verdad es positiva a medias. “Healer” (Canvasback 2020) ha superado el bache sin llegar al nivel excelso de hace siete años.
Sé que hay muchas reticencias por aquí para aceptar un grupo así, sin más aspiraciones que repartir alegría con un pop de radiación controlada. Convencer a los escépticos es más duro que predicar a los conversos, así que no queda otra que insistir con esta banda que se ha quedado en la asociación de fuerzas del matrimonio de Hannah Hooper y Christian Zucconi. El retorno a la eficacia se debe también a la aportación de David Sitek en seis piezas y Malay en otras cinco. El primero marca la pauta de arranque con el exultante “Deleter” repleto de furia punk pulida con la efervescencia de unos Flaming Lips. Aunque el resto de piezas no alcance el nivel de algarabía contundente -salvo alguna subida peligrosa como la de “Burial”-, la pareja es hábil con estribillos brillantes de todos los colores y, salvo contados atisbos serios -interesante en “Promises” su ataque al periodismo que `recibe órdenes´ de los políticos-, se busca el contagio positivo sea cual sea el pulso (sí, también descansan con una frágil “Places” y con la excelente balada final “This Is Everything”).
Un disco feliz para una pareja feliz, para recordarnos que la felicidad también existe. No hay que pedirle más. Ya es mucho.