Debido a la ubicación lejos de los epicentros de la civilización occidental y también debido a su condición de emigrantes con carga sentimental nostálgica, los australianos siempre han sido propensos a viajar. Si además se trata de un grupo musical con posibilidades -y obligaciones profesionales- como Rolling Blackouts C.F., que durante el último par de años han tenido que defender en directo su primer álbum por todo el planeta, cabe considerar normal la languidez con sabor a desarraigo que el trasfondo de su nueva grabación “Sideways To New Italy” (Sub Pop 2020) desprende.
No hay más que tomar el título del disco con la mención de Little Italy, pueblo al lado de Byron Bay a tiro de piedra de la Gold Coast, y relacionarlo con la Italia original -seguramente una idea del clan Russo- en el clip apuntando a las isla Eolias de la mejor pieza “Falling Thunder”, para caer rendido tanto a la belleza original del Mediterráneo como a la de esos acordes tan Go-Betweens (después volverán a surgir con tono más pausado en “Sunglasses At The Wedding”).
Y es que el grupo de Melbourne ha aprendido a sacar provecho de las limitaciones de su estilo intercalando respiros ralentizados -“Beautiful Steven”, “The Only One”- a ese pulso característico entre The War On Drugs y Feelies -“The Second Of The First”, “Cars In Space”- donde las guitarras, siempre nítidas -producción de Burke Reid- se relevan o entremezclan en perfecta sintonía mientras exprimen una y otra vez la savia del tronco inmortal de este tipo de rock. Aunque corran el riesgo de caer en lo repetitivo más pronto que tarde, como en el caso de RVG, es lo que saben hacer. De momento.