Avezados con tres lustros de trayectoria, Arbouretum mantienen inalterables las premisas de un estilo pétreo en su nueva grabación “Let It All In” (Thrill Jockey 2020). Como sucede con otras bandas, esta continuidad sin grandes variaciones invita a seguir su trayectoria alternando la adquisición de su música y, ahora que me percato y salvo el disco de Dave Heumann en 2015, llevaba yo bastante tiempo alejado de sus novedades. ¿Por qué he vuelto? Seguramente porque el cuerpo me pedía comprobar que siguen igual. Igual de bien.
Por supuesto no me arrepiento. Una entrada algo más amable que de costumbre como “How Deep It Goes” no renuncia a esbozar la enredadera de guitarras habitual, tras la cual reaparece la influencia predominante de folk clásico medieval británico -en “A Prism In Reverse” y “No Sanctuary Blues”- desde la perspectiva de la Island progresiva de hace medio siglo, apuntando leyendas y fábulas. El retablo queda casi completo con una “Buffeted By Wind” de country folk Byrds más toscos, y la “High Water Song” del cierre en modo sureño Little Feat sin el ácido y el humor.
Me reservo para el final la joya de la corona; el tema titular de casi doce minutos. Un pulso germánico tenso, abrasivo y trepidante va progresando mientras sube la adrenalina. Tras un tramo donde los teclados siguen el mismo discurso prepsicodélico que Ray Manzarek en “Light My Fire” de The Doors -y tras un momento de respiro-, Heumann se yergue con su guitarra todopoderosa avisando que toda su furia está bajo control…por los pelos. Una locura. Necesito verles en directo ya.