Incluso periodos tan difíciles para el mundo del arte como el confinamiento tienen su lectura positiva, pues se creó un entorno de reclusión que sirvió para que muchos se inspirasen. Taylor Swift lo tuvo muy claro cuando se percató de lo que estaba escribiendo; ideas reflejando un momento inesperado y único, alejadas de su patrón habitual, que debía vestir hasta convertir en canciones. Todo cogió forma tras contactar con un miembro de uno de sus referentes musicales, The National. En Aaron Dessner no solo encontró el apoyo musical apropiado, sino que además atrajo la atención de otros popes del colectivo 37d03d como Bryce Dessner y Justin Vernon.
Evidentemente “Folklore” (2020) es un trabajo distinto comparado al resto de su discografía. La seriedad y sobriedad de The National se percibe desde las primeras notas de piano de “The 1”. En “Cardigan” se muestra cercana a la introspección lujosa de Lana Del Rey en “Norman Fucking Rockwell”, y junto a la sublime “August” -ligero perfume de Cranberries- y a “Betty” forman lo que Taylor denomina su trilogía dedicada a un triángulo de amor adolescente. Aunque la mayoría de canciones han sido compuestas junto a Aaron y en casi todas se nota, como este piano tan triste en “Mad Woman” -en otras no tanto, como la instantánea “The Last Great American Dynasty”-, brillan unas cuantas donde predomina la producción de Jack Antonoff. Entre ellas destacaría la neblina mágica dream pop de “Mirrorball” y el hilo de épica ensanchándose de “Illicit Affairs”. Mención especial por supuesto merece “Exile”, la que cuenta con el protagonismo de Justin Vernon en un estribillo de diez (`i think I´ve seen this film before, and I didn´t like the ending´).
Cuando una artista del caché de Swift puede pasar de índices de mercado y darse el lujo de publicar desde el corazón, hemos de prestar atención máxima. `When you are young, they asume you know nothing´, canta en “Cardigan”. Con tiempo para pensar quiénes somos, hacia dónde nos dirigimos, si existe en algún lugar nuestra media naranja, y si lo efímero de nuestro paso por el mundo nos permitirá encontrarla. No es fácil cambiar el chip y hacer un álbum serio meditando acerca del verano -éste, el que nunca volverá a ser igual- de nuestras vidas. Bueno, sí es más fácil si cuentas con Aaron Dessner. Uno de los discos del 2020. Su “Automatic For The People” en clave pop.