El desparpajo juvenil de Declan McKenna en el debut “What Do You Think About The Car?” (2017) dejó el buen sabor de boca de una promesa con muchas posibilidades -estar bajo el cobijo de una multinacional también influye- de cuajar en una figura de renombre universal. Depende de cómo se tome su segundo disco “Zeros” (Columbia 2020), está o no camino de este objetivo.
Por un lado no es un álbum de asimilación inmediata, básicamente porque las composiciones coquetean con un pop ambicioso más allá del clasicismo beatle. Cierto, está presente en muchos arranques, sea la guitarra o el piano -ya se habló hace tres años de similitudes estructurales con Electric Soft Parade- como “Be An Astronaut”, pero Declan subraya la base con un decorado de guitarras efervescentes y voces de escuela “Ziggy Stardust”. Una pátina sideral brillante para personalizar el repertorio. La entrada con “You Better Believe!!!”, el tintineo espacial de “Emily” o la entonación Suede de “The Key Of Life On Earth” vienen además respaldadas por detalles reveladores. Si titulas un álbum “Zeros” con esos arreglos, es imposible no recordar a David Bowie. Tan imposible como incluir la palabra Daniel en un título y no evocar a Elton John.
Un talento tan precoz que sabe manejar referentes y tiempos, que puede despertar conciencias -una “Sagittarius A*” contra la ostentación- y también conducir a la euforia -a menudo los finales estruendosos contribuyen a proyectar grandiosidad-, y que respeta los mimbres esenciales del pop al final de la ecuación, debe ser recibido en pasarela de moqueta roja.