Muchos años atrás, allá por los tiempos de Miracle Fortress con “Five Roses” o Wolf Parade con “Apologies To The Queen Mary”, llegué a la conclusión que a veces prefería más la manera de hacer canadiense humanizando sus influencias que éstas en sí. Aquellos discos pulían las aristas de Animal Collective y Talking Heads respectivamente hasta dejar aflorar la bondad de su belleza.
Me sucede lo mismo -y con las mismas influencias- con Jade Hairpins, también canadienses. Mike Haliechuk y Jonah Falco, ambos de Fucked Up -ya citados hace poco en el post de Daniel Romano-, han reclutado a Tamsin M. Leach y Jack Goldstein para el álbum “Harmony Avenue” (Merge 2020) de la mano de Alex Gamble (mezclador de distintas variantes canadienses: Fucked Up, Alvvays, Bruce Cockburn, Great Lake Swimmers, The Rural Alberta Advantage).
Se arranca con la locura Collective electrónica subida a la ola de Beach Boys de “J Terrapin” (después reaparecerá la textura vocal deliciosa en “Dolly Dream”) para poco a poco adentrarse en terrenos funk y pop (“Yesterdang” es Talking heads sin percusiones protagonistas) con juegos de guitarras divertidos (“Father Coin”), frescura punk (casi a lo Architecture In Helsinki en “Don´t Break My Devotion”) y apaños tropicales veraniegos diurnos (desde ángulo Vampire Weekend en “Broadstairs Beach”) o ya más nocturnos fiesteros, con un cruzado de referentes en “Post No Bill” y “Motherman” centrados en el triángulo Talking Heads/Madchester/New Order.
Para entendernos y situar la música de Jade Hairpins en el contexto del mercado y las cualidades que atesora, “Harmony Avenue” es tan recomendable como “The New Abnormal” de The Strokes.