Poco a poco, el camino desde el anonimato de Iowa va quedando atrás. A día de hoy Hailey Whitters es una de las esperanzas femeninas más cotizadas en la escena folk con matices country y envoltorio pop, gracias a una voz preciosa, pluma con rimas inteligentes, y unos buenos contactos conseguidos a lo largo del último quinquenio tras su debut “Black Sheep” (2015).
En “The Dream” (Pigasus 2020) converge todo ello. Arranca con “Ten Year Town”, compuesta junto a Brandi Clark, dejando claro que apuesta por fundir las raíces con el pop, tal que Kacey Musgraves con Fleetwood Mac (“Dream, Girl”). Casi todas las piezas se inclinan por este formato tan aparentemente fácil pero en realidad difícil de obtener, buena parte de ellas con versos observadores (`Victoria singing Patsy Cline´,suelta en “Red Wine & Blue”), trabajando lo cotidiano de la gente humilde (the dream is a paycheck at the end of the week/ the dream is a one bedroom walk-up apartment/ I´m out here livin´/ ain´t we all just livin´?´, dando en el clavo en “Living The Dream”) sin dejar de ser ocurrente (en “Loose Strings”: `you know whiskey makes me honest, tequila makes you mean´). Y a un blues rancio (“The Devil Always Made Me Think Twice”, coescrita con Chris Stapleton) le sucede otro mucho más frágil y sentido (“The Faker”) con solo guitarra acústica y órgano. También recupera “Happy People”, una composición suya que hicieron famosa Little Big Town.
La canción más destacada es “Janice At The Hotel Bar” -compuesta con Lori McKenna-, donde recoge los consejos de abuela -para encarar la vida, para encarar el amor- que le dieron en un bar (`…make sure he´s your best friend/ cause if he can make you laugh/ you might just make it to the end´) y es el ejemplo perfecto de la intención de este disco. Una especie de libro de autoayuda -adquirible no solo en librerías pijas sino también en gasolineras- para no perder el rumbo ante la deshumanización de los tiempos actuales.