Como muchos otros artistas enzarzados en un nuevo disco cuando eclosionó la pandemia, Robin Pecknold se vio afectado, aunque en un sentido inverso. Tenía muchas dudas, y el confinamiento le ayudó a despejarlas tanto en la vertiente emocional como en la técnica. Casi todos los instrumentos de “Shore” (Anti 2020) están interpretados por él sin banda, ayudado tan solo en los arreglos de viento y en la percusión (mayormente a cargo de Christopher Bear de Grizzly Bear, aunque con algún otro invitado como Homer Steinweiss en “Maestranza”, el de Dap-Kings, Mark Ronson y Amy Winehouse), y ha buscado definirse en pequeños detalles: el trabajo se ha publicado el mismo día que el verano pasó a ser otoño el 22 de septiembre. Muy esclarecedor.
Abre el álbum con una “Wading In Waist-High Water” de plenitud ensoñadora ayudado por Uwade Akhere -también en “Can I Believe You” y “Shore”- para enseguida desparramar estribillos y melodías que reconfortan el alma (“Sunblind”, “A Long Way Past The Past”, “Young Man´s Game”) combinándolas con los juegos vocales litúrgicos. “For A Week Or Two”, la que más utiliza la fórmula de los Foxes del primer disco, plantea similitudes entre un viaje con mochila liviana y nuestro paso por el mundo: reflexiones de confinado. Esta búsqueda de cobijo se percibe en varios momentos. El tributo a la libertad recurriendo a Víctor Jara (“Jara”), la calidez vocal de Tim Bernardes de O Terno en “Going-To-The-Sun Road”, o una “Cradling Mother, Cradling Woman” con samples de “Put Your Head On My Shoulder” de Brian Wilson para enfatizar la infuencia de Beach Boys en sus arreglos vocales, con la presencia de la guitarra de Daniel Rossen, otro Grizzly Bear (la otra guitarra invitada del disco es la de Michael Bloch, el de Here We Go Magic y The War On Drugs, en “Featherweight”).
El meollo de la grabación se desvela al asociar una de las primeras canciones (“Sunblind”) con la última (“Shore”), dedicadas a recordar a sus héroes musicales fallecidos. Empieza con Richard Swift -menciona “The Hex”- para seguir con una larga lista (Bill Withers, Ian Curtis, Otis Redding, Jeff Buckley, Arthur Russell, etc) subrayando John Prine, Elliott Smith -cita “Either/Or”- y Dave Berman, este último poniendo “American Water” de Silver Jews en un altar.
En estos tiempos tan extraños, no solo es la percepción del artista lo que ha cambiado. También la nuestra. Necesitamos reafirmar nuestro optimismo ante la impotencia. Can´t divide what´s memory and what´s dream. Aquellos días de la marmota de abril siguen presentes, tanto o más que nuestra vida anterior extinguida. Bendigamos pues la suerte de seguir vivos y la de tener músicos así que nos canten. Y, sí Robin, la música en cualquier tiempo -pandémico o no- sigue siendo esencial. Solo hemos de adaptar nuestro marco mental a un presente tan incierto para disfrutarla. Este álbum es una celebración.