Quienes sentimos debilidad por el pop clásico y apreciamos la sutileza de una composición sencilla, tenemos en un altar a San Cisco. Tonadas y estribillos soleados a mansalva, sin coartadas artísticas ni aspiraciones ambiciosas. A divertir al público y a divertirse. Tres años atrás no obstante los de Fremantle dejaron constancia de cierta tendencia evolutiva con la participación productora de Steven Schram al elaborar los arreglos un poco -poquito- más allá de los cánones del acné indie.
Esta tendencia se ve reforzada en el cuarto álbum “Between You And Me” (Nettwerk 2020) con mayor acierto. La portada nocturna apunta casi a unos Roxy Music -salvando las distancias que separan el hype de Bryan Ferry de un ciudadano medio australiano- mientras la elegancia de la entrada de “Skin” corrobora una puesta de largo. Siete de las piezas cuentan con videoclip y se han ido publicando desde finales de 2018. Algunas de ellas, según confiesa el compositor y voz cantante -aniñada- Jordi Davieson, son composiciones antiguas que no encajaron en la euforia juvenil de los discos anteriores pero que ahora, en un contexto más adulto -algunas incluso tienen solos de guitarra comedidos al final de Josh Biondillo- deslumbran arropadas por la percusión sin aspavientos de Scarlett Stevens. “Reasons” y “Messages” han sido mezcladas por Chris Coady -la segunda es casi tan adictiva como “On The Line”, la que más- mientras buscan variar con un par de baladas como “Alone” y sobre todo esa “Flaws” con falsete precioso de Jordi.. Y una “Between You And Me” final semiacústica sirve a éste para subrayar el valor de las amistades de los tiempos pre-internet. Su disco mejor acabado y, si no nos dejamos llevar por la nostalgia, el mejor en todos los aspectos.