Una de las sensaciones más enriquecedoras en el plano emocional que los seres humanas tenemos es la nostalgia. Y, de entre las distintas formas de nostalgia, somos especialmente vulnerables a la nostalgia territorial. Nacemos en un lugar, crecemos, la huella de nuestro paso se va distorsionando a medida que nuestra memoria se contamina y los paisajes de aquellos lugares a su vez cambian, dejando de ser como los recordábamos. Esa sensación que tienes al volver a un lugar tras veinte o treinta años -o más a medida que envejecemos- sin pisarlo. A veces te maravillas porque nada ha cambiado, mientras en otras el lugar es irreconocible. ¿Jugabas en aquel descampado que hoy es un centro comercial? ¿Esta carretera no existía? ¿Ves el barrio más degradado? A todos los de cierta edad nos ha ocurrido. Porque el paisaje del lugar ha cambiado. Y porque nuestra memoria selectiva solo se quedó con una parte del retablo.
Podríamos encuadrar a Andrew Tuttle en la misma sección que AC Duncan, pero este último se centra en aplicar la electrónica a su perspectiva de la evolución urbanística, mientras Andrew en sus instrumentales usa lo digital como apoyo a su banjo. Todo sea dicho, un australiano que toca el banjo oriundo de Brisbane, la urbe que divide la Australia cosmopolita de la tropical. “Alexandra” (2020) es su visión nostálgica de la ciudad, repasando los lugares con música mientras elige unos cuantos como títulos de las canciones, casi todos relacionados con la zona suburbial de Alexandra Hills en el sudeste metropolitano. Crecer allí y volver un día, recordar y pensar una música evocadora para intentar plasmar en sonido el flashback. “Sun At 5 In 4161” responde al código postal. “Scribbly Gums Park”, “Scribbly Gums Trail” y “Platypus Corridor” están dedicadas a zonas verdes aún conservadas. “Talowwood View” ahora es un barrio residencial de lujo. Una de las vías emblemáticas, Cambridge Drive, también merece un recuerdo sonoro, así como una intersección de la calle Vienna. Todo expuesto con el gusto refinado de un músico de instrumento de cuerda, como últimamente William Tyler, con ganas de sumergirse en colchas de teclado suaves para enfatizar su mensaje. Y como Australia es lugar donde la naturaleza aún no ha sido erradicada completamente por el cemento, los sonidos mantienen un espíritu bello innato.
Una joya menor para contemplar y reflexionar acerca de nuestro entorno con otros ojos.