¡Cuánto tiempo! Casi diez años. Pensaba que Conor Oberts había enterrado el logo de Bright Eyes tras varios discos a su nombre. De hecho, sin haber escuchado “Down In The Weeds Where The World Once Was” (Dead Oceans 2020), estaba pensando en las posibles motivaciones para recuperarlo. Después de hacerlo, éstas han quedado clarísimas si concedemos que una banda es un equipo más o menos democrático.
Ni digo que todo se ha decidido con precisión equitativa ni que Conor tenga un peso menor (al fin y al cabo los textos siguen siendo suyos y siempre se nota su estilo personal). Pero en esta ocasión las opiniones del guitarrista Mike Mogis y del arreglista Nate Walcott importan, y mucho. El hecho de que Nate tocase dos años con Red Hot Chili Peppers y Mogis empezase con la guitarra en agrupaciones metaleras influye en contar con una sección rítmica formada por la percusión de Jon Theodore (de Queens Of The Stone Age) y en bastantes piezas con el bajo de Flea, que inyecta al sonido una energía menos elástica pero más contundente (el slap bass del segundo, confrontado a las cuerdas de Nate, otorgan a “One And Done” un toque original).
El disco se abre con una conversación en castellano conducida por su ex pareja Corina Figueroa-Escamilla. Antes de terminar, otra idea suya volverá a protagonizar “To Death´s Heart (In Three Parts)”, la composición que contiene parte del título del álbum. Una entrada onírica (got cancer sick, got on a plane, visited the Vatican to watch the pontiff wave) desemboca en una reflexión con remate en castellano (I´ll ask my love, what will she say? What´s it like to live with me here every fucking day? But she stays, `agotante, agotante agotante´) y una alusión a los atentados de Paris (there´s bodies in the Bataclan, there´s music in the air). En los coros figura Jesca Hoop, así como en una “Mariana Trench” reivindicativa.
Más en el planeta Conor orbitan “Dance And Sing”, “Pan And Broom” -la más simple, con una caja de ritmo y el teclado evocando al Timmy Thomas de “Why Can´t We Live Together”, donde participan la bajista Jenny Lee Lindberg de Warpaint y la voz de Susan Sánchez, conocida de los tiempos de M. Ward-, la triste “Hot Car In The Sun” -sobre un perro muriendo en un chevrolet-, “Forced Convalescence” -a partir de sus múltiples experiencias en reposo con su bien ganada fama de enfermizo-, “Stairwell Song” -con arreglos describiendo a lo grande el final de una relación-, “Calais To Dover” -ese solo cítrico de guitarra de Mogis- y el vals para cerrar suntuoso -“Comet Song”- con vientos y cuerdas desbocados.
Como puede apreciarse, un trabajo extenso muy recomendable para quienes tenemos a Oberst en un altar. El plus aquí está en que, además de los textos, la música también es incisiva.