Una de las mejores canciones de “i, i” de Bon Iver se titula “Naeem”, en la que figura en el acompañamiento vocal Naeem Juwan, músico procedente de Baltimore que está implicado en el colectivo 37d03d impulsado por Justin Vernon. Para su debut en la casa, éste le ha puesto en bandeja el engranaje disponible, entre ellos Ryan Olson (el de Gayngs que compuso “Sh´Diah”, también en “i, i”).
Quienes se encuentren cómodos -como yo- con la aproximación arty al hip hop que promueve Vernon -ésta que surge de “To Pimp A Butterfly” y “Agent Orange” e inyecta electrónica sensible-, disfrutarán con “Startisha” (37d03d 2020) y la percepción de que otro hip hop -donde el diablo se esconde en los detalles- es posible. Más allá de la sorpresa de una versión de “You And I” de Silver Apples con poco que ver con el ambiente maníaco sideral de la original -pero muy cómplice en el texto- y de las ayudas de Justin y Swamp Dogg en “Simulation” -clip con mascarilla-, lo que destaca son los pequeños detalles sonoros salpicando la grabación. El goteo de teclado grueso de “Woo Woo Woo”; la sensación de ambient hop de “Right Here”; el timbre del tintineo creando la percusión de “Startisha” que se regenera


en una especie de plegaria en cualquier iglesia modesta centroafricana; o la santificación gracias a unos teclados que emergen tras los cimientos de percusión tribal de “Tiger Song”.
Vuelvo a escuchar “Naeem” de Bon Iver mientras comparo una intensidad en Vernon -sobre todo su figura con barba en directo- con la de Joe Cocker. Y no puedo evitar pensar que los humanos solemos relacionar conceptos de manera muy personal, que tal vez otros no son capaces de entender. El nexo. En el caso de Juwan y su nuevo hogar podría ser una espiritualidad de complicidad inaprensible.